Elementos necesarios para garantizar una mejor calidad de vida en nuestros condominios

El empoderamiento, el deber de fiducia y el conflicto de interés son conceptos de suma importancia cuando nos referimos a la administración de un bien a nombre de otra u otras personas, como lo es la administración de un condominio. A través de mis años de experiencia, lamentablemente, he visto que cuando se trata de pertenecer a una Junta de Directores donde resides los titulares son totalmente apáticos.  La apatía, en estos casos surge, en gran medida, porque los miembros de este tipo de Junta, a pesar de que ofrecen de su tiempo voluntariamente y trabajan con las mejores intenciones, ven como la mayoría de los residentes no valoran el esfuerzo y se dedican a criticar y entorpecer las labores, en lugar de aportar en beneficio del colectivo. Esta actitud trae consecuencias negativas para la comunidad. Si a nadie le interesa lo que sucede en la comunidad, ¿entonces qué pasa?  Empiezan los problemas. 

Cuando compras un apartamento en un condominio, siempre debes tener presente que lo que sucede a tu alrededor te va a afectar de una u otra manera. Es por ello, la importancia de aportar positivamente, aunque sea en menor grado, a la solución de problemas y en la toma de decisiones.  Mientras mayor sea la participación y el empoderamiento de los residentes mejor serán las condiciones en su entorno residencial. Es esencial el empoderamiento de nuestra gente en nuestras comunidades.  

Ahora bien, el empoderamiento de los residentes también conlleva educación, supervisión y control. Es aquí donde entra el deber de fiducia. Los miembros de Juntas de Directores son fiduciarios porque son personas en quienes terceros depositan su confianza y a quienes se les otorgan poderes suficientes en interés de la comunidad, exigiéndose de sus actuaciones, la buena fe, lealtad y diligencia del buen hombre de negocios. Es deber de los miembros de una Junta de Directores adoptar las medidas necesarias para que la administración se lleve a cabo de forma eficiente y honesta.  Para poder ser diligente se deben estudiar y conocer las leyes y reglamentos que rigen la vida en condominios para así realizar una toma de decisiones de manera correcta y efectiva.

Igualmente, es necesario establecer un sistema de supervisión efectivo.  Es responsabilidad de los miembros de una Junta supervisar y asegurarse que todos los procesos se llevan cabalmente de acuerdo con las disposiciones regulatorias por agencias estatales y federales. También es imprescindible adoptar normas y procedimientos por escrito que permitan tener controles internos de administración que sean efectivos y permitan mantener un control fiscal adecuado.

Es importante, además, la creación de políticas sobre la conducta ética que tengan disposiciones que atiendan, situaciones de conflicto de interés o favoritismos, que puedan ser aparentes o reales. Las situaciones de conflicto de interés o favoritismo son muy comunes en la administración de condominios.  El conflicto de interés se da cuando uno o más miembros de una Junta sobreponen su interés personal sobre el de la comunidad, a veces a sabiendas y otras involuntariamente. Esto se debe evitar a toda costa porque eventualmente produce más problemas de los que a veces quisiéramos y, en ocasiones, es tarde cuando se quiere poner un freno.

La buena toma de decisiones en una comunidad es responsabilidad de todos, aunque la carga recaiga sobre la Junta de Directores. Si queremos asegurar una mejor calidad de vida y mantener la competitividad en el mercado de nuestras propiedades a todos nos toca aportar, como decimos los puertorriqueños, nuestro granito de arena.